Luis José Rueda, arzobispo de Bogotá y primado de Colombia, ha lamentado la muerte de fray Gabriel Gutiérrez a causa del Covid-19. Se ha solidarizado con su congregación, su familia y con los habitantes de calle por quien fray Ñero vivió su ministerio sacerdotal.
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“Se nos fue un apóstol, Dios premie su obra y su misión y que su muerte sea semilla de nuevos misioneros y misioneras que acompañen la vida de los habitantes de calle que son nuestros hermanos”, ha dicho.
El prelado ha expresado que “en el Viernes Santo cuando contemplamos a Cristo que muere por amor para darnos la salvación, ha muerto un amigo en Bogotá, un sacerdote, un franciscano, un cristiano, un hermano, un amigo, un apóstol de los habitantes de calle”.
Un fiel servidor
Además destacó que el religioso “de los franciscanos observantes, fue un servidor hasta el final. Un servidor de los marginados de aquella Bogotá subterránea de hombres y mujeres que están tirados en la calle, que no tienen techo, no tienen amor, pero que encontraron en él, amor, cercanía, fe, unión, anuncio de buena noticia, una amistad, una comprensión”.
“Para los franciscanos mi voz de aliento, para los habitantes de calle una voz de consuelo, para su familia la gratitud por haber ofrecido uno de sus hijos para construir el reino. Paz en la tumba de fray Gabriel, y que Cristo Jesús lo corone como servidor fiel”, ha acotado.
Foto: Callejeros de la Misericordia