Luego de que en días pasados se difundiera mediante las redes sociales información sobre la eliminación de padrinos en los sacramentos de iniciación cristiana, atribuyendo dicha disposición al papa Francisco, la arquidiócesis de Antequera Oaxaca, en México, emitió un pronunciamiento.
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A través de un comunicado, firmado por el arzobispo Pedro Vázquez Villalobos, esa Iglesia particular explicó que la confusión se suscitó luego de que un obispo del sur de Italia, atendiendo a la realidad que viven los fieles católicos de las tres diócesis que atiende, decidió suspender, a manera de experimento y por un periodo de tres años, la presencia de padrinos de bautismo y de confirmación.
Esto -explicó el obispo- “no con la finalidad de disminuir el valor y la importancia que tiene esta figura, sino como un intento pastoral de recuperar su verdadera identidad y misión”.
En este sentido, dejó en claro que tales disposiciones solamente son aplicables en el territorio de las diócesis que el obispo tiene bajo su cuidado y pastoreo, y por ende, no tienen aplicación para la arquidiócesis de Antequera Oaxaca ni para la Iglesia Católica, “ni se trata de una norma que haya sido emitida por el papa Francisco”.
La función de los padrinos
El arzobispo Pedro Vázquez Villalobos recordó que la función de los padrinos no se reduce a acudir a la misa en que sus ahijados reciben los sacramentos, sino que su labor se extiende a procurar que sus ahijados lleven una vida cristiana congruente con los sacramentos que han recibido y cumplan fielmente con las obligaciones contraídas.
Por ello, encomendó a los párrocos cuidar que no se introduzcan prácticas extrañas a lo dispuesto en la normativa eclesiástica respecto a los padrinos, como sería la pretensión de tener un número excesivo de padrinos en un mismo sacramento: “recordemos que, en un sacramento, máximo pueden tener dos padrinos: un padrino y una madrina”.
También les pidió prestar especial atención a vigilar que, quienes desean ser padrinos, en verdad tengan la capacidad y la intención de desempeñar dicha misión, que hayan recibido los tres sacramentos de iniciación cristiana y lleven una vida congruente con la fe y la misión que van a asumir.