“El Santo Padre invita a los cardenales residentes en Roma, a los jefes de los dicasterios y a los superiores de la Curia a vivir un período de ejercicios espirituales de forma personal, suspendiendo la actividad y reuniéndose en oración en la primera semana de Cuaresma: desde la tarde del domingo 18 a la tarde del viernes 23 de febrero de 2024″. Con este comunicado ha informado hoy la Oficina de Prensa de la Santa Sede de que el papa Francisco se recluirá por quinto año consecutivo en su casa en lugar de participar en la tanda con sus colaboradores.
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Cinco años en soledad
El Pontífice frenará en seco su agenda esa semana para retirarse a rezar: “Se suspenderán todos los compromisos del Santo Padre, incluida la audiencia general el miércoles 21 de febrero”.
Se trata, por tanto, del quino año consecutivo que Jorge Mario Bergoglio no participa en el hasta ahora tradicional retiro de la Curia. Si en 2020 no se desplazó a la Casa Divino Maestro de Ariccia –a unos 30 kilómetros al sureste de Roma– debido a un resfriado, y en 2021 y 2022 los canceló debido a la pandemia, tanto este año como el anterior tampoco ha apostado por dejar al Vaticano una semana sin Papa y permanecerá en Santa Marta recogido en oración.