Francisco: “Los cristianos debemos reavivar la esperanza en un mundo abrumado por densas sombras”

En su mensaje por la Jornada Mundial de las Misiones 2025, el Papa ha recordado que Jesús es el “modelo supremo de todos aquellos que, a lo largo de los siglos, llevan adelante la misión recibida de Dios, incluso en las pruebas extremas”

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En su mensaje para la próxima Jornada Mundial de las Misiones 2025 –que se celebrará el próximo 19 de octubre–, el papa Francisco ha recordado que la “vocación fundamental” de los cristianos es la de “ser mensajeros y constructores de la esperanza, siguiendo las huellas de Cristo”.



En el texto, titulado ‘Misioneros de esperanza entre los pueblos’, el Papa anima a los creyentes a “reavivar la esperanza en un mundo abrumado por densas sombras”. Además, recuerda que Jesús, “con plena confianza” en el plan salvífico de Dios para la humanidad, “se convirtió en el divino Misionero de la esperanza, modelo supremo de todos aquellos que, a lo largo de los siglos, llevan adelante la misión recibida de Dios, incluso en las pruebas extremas”.

“Obediente a su Señor y Maestro, y con su mismo espíritu de servicio, la Iglesia, comunidad de los discípulos-misioneros de Cristo, prolonga esa misión ofreciendo la vida por todos en medio de las gentes. La Iglesia, aun teniendo que afrontar, por un lado, persecuciones, tribulaciones y dificultades, y, por otro lado, sus propias imperfecciones y caídas, a causa de las fragilidades de sus miembros, está impulsada constantemente por el amor de Cristo a avanzar unida a Él en este camino misionero y a acoger, como Él y con Él, el clamor de la humanidad; más aún, el gemido de toda criatura, en espera de la redención definitiva. Esta es la Iglesia que el Señor llama desde siempre y para siempre a seguir sus huellas”, escribe el Papa.

Manos Papa Francisco Scaled

El resplandor de la esperanza

Por eso, “también nosotros sintámonos inspirados a ponernos en camino tras las huellas del Señor Jesús para ser, con Él y en Él, signos y mensajeros de esperanza para todos, en cada lugar y circunstancia que Dios nos concede vivir”. “¡Que todos los bautizados, discípulos-misioneros de Cristo, hagan resplandecer la propia esperanza en cada rincón de la tierra!”, desea Francisco

En este sentido, “los cristianos, portadores y constructores de esperanza entre los pueblos”. “Siguiendo a Cristo el Señor, los cristianos están llamados a transmitir la Buena Noticia compartiendo las condiciones de vida concretas de las personas que encuentran, siendo así portadores y constructores de esperanza”.

“El horizonte de esta esperanza va más allá de las realidades mundanas pasajeras y se abre a las divinas, que ya pregustamos en el presente”. Animadas por “una esperanza tan grande”, las comunidades cristianas “pueden ser signos de una nueva humanidad en un mundo que, en las zonas más ‘desarrolladas’, muestra síntomas graves de crisis de lo humano: un sentimiento generalizado de desorientación, soledad y abandono de los ancianos; dificultad para estar disponibles a ayudar a quienes nos rodean”.

Y es que en las naciones “más avanzadas tecnológicamente”, el Papa subraya que “está decayendo la proximidad; estamos todos interconectados, pero no estamos en relación. La eficiencia y el apego a las cosas y a las ambiciones hacen que estemos centrados en nosotros mismos y seamos incapaces de altruismo”. En este sentido, “el Evangelio, vivido en la comunidad, puede restituirnos una humanidad íntegra, sana, redimida”.

Hombres y mujeres de oración

Por último, el Papa anima a “renovar la misión de la esperanza” ante la “urgencia de la misión de la esperanza”. Para ello, “es necesario renovar en nosotros la espiritualidad pascual, que vivimos en cada celebración eucarística y sobre todo en el Triduo Pascual, centro y culmen del año litúrgico. Hemos sido bautizados en la muerte y resurrección redentora de Cristo, en la Pascua del Señor, que marca la eterna primavera de la historia”.

Asimismo, Francisco recuerda que “los misioneros de esperanza son hombres y mujeres de oración, porque la persona que espera es una persona que reza”. Por eso, anima a reavivar la misión de la esperanza “empezando por la oración, sobre todo la que se hace con la Palabra de Dios y particularmente con los Salmos, que son una gran sinfonía de oración cuyo compositor es el Espíritu Santo”.

Finalmente, el Papa recuerda que la evangelización “es siempre un proceso comunitario”. “Dicho proceso no termina con el primer anuncio y el bautismo, sino que continúa con la construcción de las comunidades cristianas a través del acompañamiento de cada bautizado por el camino del Evangelio”, asevera. “En la sociedad moderna, la pertenencia a la Iglesia no es nunca una realidad adquirida de una vez por todas. Por eso, la acción misionera de transmitir y formar una fe madura en Cristo”.

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