Jorge Sierra: “No podemos convertir la vocación en la palabra plastilina”

La cultura vocacional es un medio por el que Jorge Sierra, hermano de La Salle, se mueve con soltura, y sobre este tema llevó a cabo su taller en el Congreso de Vocaciones. Un taller en el que utilizó una rutina de aprendizaje llamada SKS (Stop, Keep, Start por sus siglas en inglés), y que se basa en detectar lo que hay que parar, lo que hay que mantener y lo que hay que comenzar a implementar. Pero, además, Sierra piensa en grande. “Quería llevar piezas de Lego gigantes para construir, pero el espacio y la cantidad de personas que había en cada sala no lo permitía”, reconoce, así que optó por hacerlo con una herramienta online que permite ir sumando palabras.



Y tres de ellas resuenan con fuerza: mentalidad, sensibilidad y praxis. “Son las tres dimensiones que tiene la cultura vocacional, y creo que este congreso nos ha servido para fomentar la primera, porque desde el principio ha habido una insistencia en que la vocación es para todos, en que es el seguimiento de Jesús, que el sacramento de la vocación es el bautismo”.

Vocaciones, consagrados, laicos

Sin embargo, aún faltan las otras dos palabras: “Nos queda todavía mucho por crecer en sensibilidad y en praxis”. “Creo que la sensibilidad, quizás a nivel de Iglesia en su globalidad, está bastante clara, pero a nivel local, tengo más dudas. Hemos pedido, en la vigilia del primer día, que estuvo muy bien, por abundantes vocaciones sacerdotales”, dice. “Y yo lo firmo, fenomenal. Y luego, pedimos que siempre haya vocaciones religiosas”. Para Sierra, “hay ahí una cuestión de grado en el vocabulario que a veces nos traiciona. Si pedimos vocaciones abundantes, ¡que sean abundantes para todos!”. “No es malo, pero tenemos que tener cuidado de que no estemos hablando en teoría, como que lo vocacional es algo muy central e igual de importante para todos, y que luego realmente no se ponga en la práctica”.

Dignificar el laicado

Por ello, considera que “no se puede convertir ahora la palabra vocación en la palabra en el centro y que se haga una palabra plastilina, que todo el mundo la manipula, todo el mundo le hace la forma que quiera y la despojamos realmente del significado central que tiene de poner a la persona delante de Dios”. Además, considera necesario que el congreso no se quede en el pasado fin de semana. “Tengo mis dudas sobre hasta dónde llegan los grandes eventos, y entonces creo que es necesario el postcongreso y que se replique y se desarrolle en diócesis, movimientos, etcétera, poniendo claramente ahí las cuestiones”.

Lea más:
Noticias relacionadas