Mientras que en Roma sigue en marcha cada uno de los jubileos para celebrar el Año Santo, en Colombia, la vida religiosa comenzó también estas celebraciones en las 78 jurisdicciones eclesiásticas del país.
Es así como 1000 religiosos, religiosas, miembros de institutos seculares y asociaciones de vida apostólica en los territorios, arrancaron en Bogotá los llamados “jubileos diocesanos” con una ceremonia encabezada por el cardenal Luis José Rueda, arzobispo de Bogotá
“Allí donde el conflicto arrecia, allí está la presencia de la Iglesia a través de la vida consagrada”, que, tejiendo unidad y esperanza, en Colombia busca “caminos de reconciliación y de paz”.
Mientras que Rafael Hernando Diago, secretario general de la Conferencia de Religiosos de Colombia (CRC), destacó que la Iglesia es pieza fundamental en la formación de jóvenes, “estamos en colegios, albergues para niños, comedores comunitarios, parroquias, colaboramos en diócesis y en arquidiócesis”.
La Amazonía, desde hace más de 100 años de misión en el país, es un territorio clave, lleno de historias de hombres y mujeres consagrados que han dedicado su vida a atender a estas periferias geográficas y existenciales.
Joselito Carreño Quiñones, obispo de Inírida – departamento de Guainía – pastorea esta región, sumida en el olvido gubernamental, pero llena de espíritu misionero.
Es el caso de Danitza Armenta, una religiosa de los Sagrados Corazones, quien asegura que el estar en una misión “es una experiencia enriquecedora, que “nos muestra el rostro misericordioso de Dios”.
Comentó que el carisma de su comunidad “es llevar siempre la misericordia” para leer el Evangelio en esta realidad, que a pesar de las adversidades “nunca debe faltar la alegría y el agradecimiento”.
Joaquin Humberto Pinzón, obispo de Puerto Leguízamo- Solano y presidente de la Comisión episcopal de vida consagrada y sociedades apostólicas, explicó que en el marco de este jubileo diocesano hay “tres escenarios fundamentales”.
Primero, el compromiso con los pobres y descartados para escuchar sus clamores; segundo, el cuidado y la custodia de la creación de Dios y, por último, poner en práctica la fraternidad universal con llamados concretos a la solidaridad.
Este itinerario jubilar – convocado por el papa Francisco – permitirá profundizar a cada uno de los consagrados para que se “hagan eco de todas las semillas de esperanza que tantas y tantos siembran a diario en diferentes realidades del país”, dijo.
En Colombia existen 243 comunidades religiosas, de las cuales 160 han sido fundadas en el país, lo que equivale al 65%. Con todo esto, la vida religiosa colombiana tiene grandes desafíos, entre estos, el bajo número de vocaciones.
Esperan que estas actividades jubilares enciendan la llama misionera. Así cree Cecilia Aristizabal, vicepresidenta de la CRC, que también apuesta por la sinodalidad para que muchos jóvenes indaguen sobre este estilo de vida.