Por expreso deseo del papa Francisco, el Jubileo de la Esperanza no será un conjunto de actos que marquen la rutina de un calendario, sino un encuentro lleno de vida y para mejorar el día a día del hombre.
- WHATSAPP: Sigue nuestro canal para recibir gratis la mejor información
- Regístrate en el boletín gratuito y recibe un avance de los contenidos
Así, entre las muchísimas iniciativas que tendrán lugar en los próximos meses en numerosas Iglesias locales, hay una, que convoca la Archidiócesis de Marsella y que cuenta, entre otras, con el apoyo de la Archidiócesis de Barcelona, que llama especialmente la atención.
Fruto de la visita papal
Se trata de ‘Cultivar encuentros para destruir divisiones’, lema tomado de una frase del discurso que el Pontífice pronunció en la ciudad marsellesa al visitarla en septiembre de 2023, y que consiste es un barco que se erige en una escuela de paz.
Es el ‘Bel Espoir’ (se traduce como ‘Bella Esperanza’), cuya aventura comienza este 3 de marzo (en los dos días previos habrá un simposio) al salir del puerto barcelonés y que, hasta el 13 de octubre, cuando arribe en Marsella, habrá cruzado todo el Mediterráneo con un total de 200 jóvenes de entre 20 y 30 años como parte de la tripulación. Entre ellos, como resaltan los organizadores, hay un punto en común: la diversidad cultural y religiosa, vista siempre como un tesoro.
Por tunos en ocho etapas
Procedentes de diferentes países bañados por el ‘Mare Nostrum’, los chicos subirán por turnos al barco en un total de ocho etapas. En cada una de ellas, los que estén a bordo reflexionarán sobre diversas cuestiones que marcan nuestro tiempo.
En la primera, del 1 al 15 de marzo, mientras se va de Barcelona a Tetuán, se discernirá sobre el ‘Diálogo entre culturas’. La segunda, entre Palermo y Bizerta, del 21 al 29 de marzo, abordará la ‘Educación en el Mediterráneo’. En la tercera, entre La Valeta y Heraklion, del 26 al 28 de abril, se reflexionará sobre los ‘Dones del Mediterráneo’. La cuarta, del 7 al 9 de junio, llevará de Paphos a Beirut y en ella los jóvenes compartirán experiencias en torno al ‘Diálogo interreligioso’.
Justicia y paz
La quinta etapa llevará de Estambul a Atenas y, del 5 al 7 de julio, versará sobre el ‘Desarrollo integral’. La sexta, del 2 al 4 de agosto, mientras se viaja de Dürres a Trieste, comprenderá los distintos ‘Desafíos de la migración’. La sétima, entre Rávena y Bari, será una impagable oportunidad para discernir sobre los ‘Desafíos ecuménicos’, del 30 de agosto al 1 de septiembre. Y finalmente, la octava y última etapa, de Nápoles a Marsella, entre el 11 el 13 de octubre, llevará a la reflexión conjunta sobre un tema tan acuciante como ‘Justicia y paz’.
Además de las Iglesias locales comprometidas en el proyecto y de los responsables del ‘Bel Espoir’ (los participantes se encargarán ellos mismos de la navegación del barco), se cuenta con el sostén fundamental de la asociación francesa ‘Amis du Jeudi-Dimanche’ (AJD), que tutelará las charlas y dinámicas.
Para nutrir un alma abierta
Al hacerse más de 30 escalas entre las ocho etapas, se recorrerá todo el Mediterráneo, por lo que, además de la diversidad cultural que marca a un grupo tan heterogéneo, se conocerán enclaves con identidades muy marcadas, considerándose que ese es el mejor marco para nutrir un alma abierta. Y más a una edad tan joven.
Como explica en una nota la Archidiócesis de Barcelona, los actuales dueños del ‘Bel Espoir’, construido en 1944, son, desde 1968, los miembros de la asociación ‘Amis du Jeudi-Dimanche’ (AJD), impulsada por Michel Jaouen, capellán penitenciario que, con este barco, “tiene como objetivo la reinserción de jóvenes en situación de dificultad a través de diversos programas de empleo”.
Con jóvenes problemáticos y drogadictos
Así, “este barco sirvió para navegar con jóvenes problemáticos y drogadictos para que pudieran reinsertarse en la sociedad gracias a sus prácticas en vela. Dejó de navegar en 2017 y, después de siete años, ha vuelto al mar totalmente remodelado”.
Ahora, en su nueva vida, tendrá como gran objetivo que el ‘Mare Nostrum’ sea, de verdad, una escuela de paz, fraternidad y vida.