“Las condiciones clínicas del Santo Padre se mantienen estables”. Así arranca el parte médico vespertino de este sábado 1 de marzo, un día después de que el papa Francisco viera complicarse una vez más su estado de salud por un traspiés inesperado: un broncoespamo que le provocó vómitos y requirió de ventilación mecánica inmediata debido a los problemas respiratorios que le generó.
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Según el comunicado facilitado por la Santa Sede, no se ha repetido ningún episodio similar y, dentro del tratamiento que está recibiendo Jorge Mario Bergoglio, de 88 años, se alternó “ventilación mecánica no invasiva con largos periodos de oxigenoterapia de alto flujo, manteniendo siempre buena respuesta al intercambio gaseoso”. En cualquier caso, el pronóstico continúa siendo reservado.
Colaboración activa
Además, estuvo realizando de forma periódica la correspondiente fisioterapia respiratoria “colaborando activamente”, para intentar reponerse de la neumonía bilateral y la bronquitis asmática por los que lleva ingresado ya más de dos semanas.
El equipo que le atiende también ha confirmado que el Papa no tiene fiebre y que los análisis de sangre no detectan ninguna alteración. De la misma manera, informan de que los parámetros hemodinámicos, esto es, el flujo sanguíneo en relación con los parámetros del sistema arterial, se mantienen “siempre estables”. Además, comió con normalidad, por la tarde recibió la eucaristía y se dedicó a rezar. “El Santo Padre está siempre atento y orientado”, remata el parte médico.