Tercer domingo consecutivo que el papa Francisco no ha podido dirigir el rezo del ángelus, pero sí ha querido hacerse presente a través de la reflexión que le hubiera gustado pronunciar de viva voz. Cuando se superan las dos semanas de ingreso hospitalario en el Policlínico Agostino Gemelli de Roma, el Pontífice argentino ha lanzado un grito desde su habitación en la décima planta: “Desde aquí, la guerra parece aún más absurda”.
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Recemos por la Ucrania mártir, por Palestina, Israel, Líbano, Myanmar, Sudán, Kivu”, señaló Jorge Mario Bergoglio en medio del desencuentro diplomático entre el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, y el presidente de Ucrania, Volodimir Zelenski.
Junto a esta preocupación constante del Papa “por la paz”, Jorge Mario Bergoglio ha compartido también sus sentimientos durante estos días de internamiento: “Hermanas y hermanos, les envío de nuevo estos pensamientos desde el hospital, donde, como saben, he estado durante varios días, acompañado por los médicos y los trabajadores de la salud, a quienes agradezco la atención con la que me cuidan”.
Aprender a confiar
En esta misma línea, el Papa confiesa que “siento en mi corazón la ‘bendición’ que se esconde en la fragilidad, porque precisamente en estos momentos aprendemos aún más a confiar en el Señor”. “Al mismo tiempo -señala a renglón seguido-, doy gracias a Dios porque me da la oportunidad de compartir en cuerpo y espíritu la condición de tantos enfermos y sufrientes”.
Con este punto de partida, el Pontífice añade un agradecimiento a los católicos que le están teniendo presente en estos días: “Quisiera agradecerles las oraciones que se elevan al Señor desde el corazón de tantos fieles de muchas partes del mundo”. “Siento todo su afecto y cercanía y, en este momento particular, me siento ‘llevado’ y sostenido por todo el Pueblo de Dios”, remata el Papa.