“El Papa no necesitó ventilación mecánica no invasiva, sino sólo oxigenoterapia de alto flujo”. Es el detalle más esperanzador del parte médico vespertino de este domingo 2 de marzo sobre el estado de salud del papa Francisco. Un signo de que habría superado ya el broncoespamo que sufrió el pasado viernes y que le llegó a provocar vómitos.
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Así lo recoge el comunicado facilitado por el Vaticano que afirma que “las condiciones clínicas del Santo Padre se mantienen estables hoy”. Aun así, dada la complejidad del cuadro clínico que presenta Jorge Mario Bergoglio, de 88 años, el pronóstico sigue siendo reservado en referencia a la bronquitis asmática y la neumonía bilateral que padece.
El temor disminuye
Fuentes vaticanas desvelaron además a lo largo del día que el Papa no tiene fiebre y que el corazón no se vio afectado por la crisis del viernes. Además, aunque los médicos esperan a nuevos análisis para descartar que el broncoespamo pueda haber perjudicado a sus pulmones, sí parece desvanecerse el temor a una neumonía aspirativa, que podría haber causado la inhalación de parte del vómito que provocó.
El comunicado vaticano comparte además que el Papa participó hoy en la eucaristía junto a quienes lo cuidan durante estos días de hospitalización, y después alternó el descanso con la oración. Además, Francisco recibió este domingo la visita del secretario de Estado del Vaticano, Pietro Parolin, y del sustituto, Edgar Peña Parra.
En cualquier caso, la gravedad del diagnóstico que presenta el Pontífice y la prescripción de reposo absoluto por parte de los médicos, ha hecho que por tercer domingo consecutivo, Francisco no pudiera ayer dirigir el rezo del ángelus ni desde la Plaza de San Pedro, pero tampoco desde el balcón del apartamento papal en la décima planta del hospital.