No hay presupuestos generales, pero el Gobierno ya sabe a cuánto asciende la factura de la resignificación del Valle de los Caídos en sintonía con las exigencias de las normativas de Memoria Democrática. Desde el Ministerio de Vivienda y Agenda Urbana estiman gastar 4 millones para el concurso de ideas que se convocará en breve y la redacción del proyecto y 26 millones, a partir de 2027, para toda la ejecución y construcción del centro de interpretación en la explanada de acceso a la basílica –pero no compartirán puerta de acceso–. El Gobierno y el Vaticano han acordado llevar adelante este plan sin expulsar a la comunidad benedictina.
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Equipo multidisciplinar
Por otro lado, el Ministerio de Política Territorial y Memoria Democrática defiende esta cifra en el renombrado Valle de Cuelgamuros porque es un “lugar de memoria complejo” que requiere un proyecto desarrollado por un “equipo multidisciplinar” que ofrezca “una nueva mirada que se ancle en los principios y valores constitucionales”, según recoge Europa Press. Un equipo en el que estará el delegado de Liturgia del Arzobispado de Madrid, Daniel Alberto Escobar Portillo, como parte del jurado “independiente” del concurso que se lanzará y al que podrán presentarse equipos formados por miembros de la Iglesia si cumplen con el pliego de condiciones.
El concurso prevé diez premios con una cuantía de 60.500 euros para cada uno y, luego, la propuesta ganadora recibirá otros 60.500 euros como premio y anticipo del contrato de redacción del proyecto en 2026. Desde el ministerio quieren crear un lugar de “encuentro, lleno de actividad y de gente”.
Otro agente implicado, el Ministerio de Presidencia, Justicia y Relaciones con las Cortes de Félix Bolaños –que no ha dejado de cuestionar al benedictino y exprior del Valle Santiago Cantera–, ha defendido el acuerdo con la Iglesia ya que “no se pueden tomar decisiones unilaterales sobre lugares de culto” según el “marco jurídico” español. Por ello, insisten, “era la única alternativa” el acuerdo con arzobispado de Madrid y el Vaticano.
El ministerio de Bolaños no solo ha garantizado la continuidad de los benedictinos –aunque Efe confirma que inicialmente lucharon ante el Vaticano por su expulsión–, sino también de la cruz de 150 metros de altura, que el Gobierno “jamás” pensó en derribarla ya que es un elemento clave para explicar “el nacionalcatolicismo” y este “monumento faraónico que Franco pensó para su honra”. En la basílica, han confirmado, se incluirán carteles explicativos en la zona del atrio y continuarán los trabajos de exhumaciones en las criptas –algo que no está dentro de esta previsión económica de los 30 millones–. También está pendiente la aprobación por parte del Gobierno de un real decreto con el nuevo marco jurídico del Valle de Cuelgamuros.