En Tolima, departamento centro-oeste de Colombia, se ha celebrado un congreso dedicado a la familia, como prioridad pastoral, a cargo de la Comisión episcopal de matrimonio y familia, dirigido a sacerdotes de Ibagué, Líbano-Honda, Girardot, Neiva y El Espinal.
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Esta iniciativa es un laboratorio hecho por los obispos para posteriormente replicarlo en otras regiones del país con el objetivo de “responder a los desafíos actuales de las familias como fundamento de la sociedad”.
Asimismo buscan promover valores cristianos y construir familias unidas y sólidas, por ello, los presbíteros, de la mano de especialistas, han abordado temas como la salud relacional de las parejas, la importancia de los vínculos familiares y la promoción de valores en el hogar.
Falta de vocaciones
Como facilitadores de este espacio han participado los doctores Victoria Cabrera y Cristián Conen, docentes del Instituto Latinoamericano de la Familia (ILFARUS) de la Universidad de La Sabana.
Conen ha indicado que “el amor no es solo un sentimiento, es una acción. Se trata de trabajar en hábitos saludables que permitan la unidad, la armonía y el bienestar en la relación”.
Mientras que Cabrera aconsejó que las relaciones padres- hijos deben mantener el equilibrio, “ninguno de los hijos es más importante que otro, todos son importantes”.
Ambos expertos han señalado que las actuales generaciones sienten miedo al compromiso, cada vez resulta más difícil entusiasmar a los jóvenes para formar matrimonios y familias unidas.
“Este es un gran desafío, no solo de Colombia, sino del mundo entero. Hay una crisis profunda en las vocaciones de las nuevas generaciones para fundar familias”, argumentó Conen.
De allí que formando familias se podrán también generar vocaciones sacerdotales, porque “sin vocaciones familiares no hay vocaciones también sacerdotales”.
Experiencia piloto
Miguel Fernando González, obispo de El Espinal y presidente de la Comisión Episcopal de Matrimonio y Familia de la Conferencia, afirmó que este congreso es una experiencia piloto que se buscará replicar en otras diócesis del país para fortalecer la pastoral familiar.
El prelado explicó que esta iniciativa surge por “la necesidad de formar a nuestros sacerdotes en el acompañamiento a las familias. Es un tema de todos los días: saber asesorar, guiar y ayudar a las familias en sus desafíos”.
Es así como los obispos de Colombia tienen en su radar a las familias, porque ellas son “iglesias domésticas” y tratan de transmitir la fe y los valores cristianos a las nuevas generaciones.
“Formando familias unidas, formamos al ser humano en su capacidad de amar, que es su vocación fundamental”, añadió.