Durante este fin de semana, se realizó en la ciudad de Buenos Aires, el Encuentro Nacional de Delegados Diocesanos de Pastoral Social, con la intención de reflexionar sobre la realidad de este tiempo y los aportes que la pastoral social puede ofrecer para la construcción de una sociedad más fraterna.
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Dante Braida, obispo de La Rioja y presidente de la Pastoral Social animó el encuentro, junto a otros miembros de la Comisión Episcopal. Participaron representantes del área de distintas diócesis del país. Sostuvo que es importante que el Pueblo de Dios descubra la dimensión social de la fe, porque justamente el amor de Dios conlleva al compromiso con los demás: “No podemos hacer oídos sordos a los más necesitados, y esto requiere cercanía y vínculo, lo cual va más allá de la asistencia”.
Las reflexiones se brindaron en tres momentos:
- Enfocar la mirada: repensar la identidad y misión de la Pastoral Social en la actualidad, tomando elementos de Evangelii Gaudium, Fratelli Tutti, Laudato Si, la Bula del Jubileo, entre otros, y profundizar en la espiritualidad del agente de pastoral social en este tiempo. La finalidad es construir una visión común acerca de lo que debe caracterizar el ser y hacer de la pastoral social en estas circunstancias históricas.
- Armando el mosaico para visualizar un mapa de problemáticas, distinguiendo lo común y lo propio de cada región. Proponer algunas líneas de trabajo, teniendo presentes buenas prácticas ya desarrolladas o que se están realizando en las diócesis
- Aterrizando: diseñaron juntos la Semana Social que se realizará, en agosto en Mar del Plata, a partir de las reflexiones y análisis de estas jornadas.
Problemáticas urgentes
Después de los trabajos de conversación espiritual en grupos, se enumeran las principales problemáticas sociales que atender:
- Cuestión social y pobreza: falta de acceso a derechos básicos: alimentación, tierra y vivienda, salud y educación, de trabajo formal y la precarización laboral. Desocupación y extractivismo. Situación de calle y vulnerabilidad social. Abandono a los Jubilados y personas con discapacidad. La falta de recursos para acompañar a los sectores más necesitados.
- Violencia e inseguridad: intrafamiliar, de género e institucional. Narcocultura y su impacto en la sociedad. Prostitución infantil y trata de personas. Inseguridad en los barrios vulnerables.
- Sociedad adictiva y Problemáticas Asociadas: drogas y narcotráfico, ludopatía y adicciones tecnológicas: su influencia en la juventud y la sociedad. Suicidio y problemáticas de salud mental. Falta de acompañamiento adecuado desde la familia y la Iglesia.
- Cuidado de la Casa Común: falta de conciencia general, expansión agrícola y enfermedades por agrotóxicos, basurales y contaminación ambiental; mal uso del agua y acceso desigual; inundaciones y falta de políticas de prevención. Hidrovía y su impacto ecológico.
- Institucionalidad y participación social: crisis de representación; falta de diálogo y participación social; corrupción; desacuerdos dentro de las organizaciones sociales.
- Educación y cultura: declive de la calidad educativa en general. Ausentismo escolar. Falta de acceso a oportunidades educativas y laborales para los jóvenes. Tecnología y su impacto en la educación y las relaciones interpersonales. Bullying y violencia en el ámbito escolar.
Líneas de trabajo
Para hacer efectivo el abordaje y acompañamiento de este escenario social, se diseñaron distintas líneas de acción:
– Generar espacios de encuentro entre distintos actores sociales, promoviendo la escucha atenta, especialmente de los más vulnerables. Su rol es articular y enlazar acciones para construir comunidad con apertura y diálogo (puente de encuentro y diálogo)
– Acompañar a las personas y situaciones concretas con un espíritu orante, promoviendo la participación y el compromiso (acompañamiento y servicio con sentido comunitario)
– Leer la realidad desde la Doctrina Social de la Iglesia, anunciando la esperanza y denunciando las causas de las injusticias, lo que implica intervenir en el ámbito político y social con responsabilidad y claridad (discernimiento y denuncia desde la fe)
– Formar integralmente a los agentes pastorales para renovar mentalidades, estructuras y actitudes. La DSI debe promover una pastoral en salida con vocación de servicio y testimonio (formación y trasformación)
– Tejer redes intersectoriales para dar respuestas concretas en los territorios. Actuar bajo el método «ver, juzgar y actuar», gestionando el disenso y promoviendo la inclusión con signos visibles de alegría, esperanza y compromiso (articulación de redes y acción organizada)
El referente de la pastoral social
Los participantes dialogaron sobre el perfil del agente pastoral que incide en el ámbito social y fundamenta su accionar en su formación y magisterio de la Iglesia. Por tal motivo, destacaron las características que debe tener:
- vocación de encuentro y unidad para generar espacios de diálogo o gestionar el disenso, promoviendo la unidad y la comunión en la diversidad
- escucha atenta, empatía y cercanía a partir de las realidades que comparte para generar vínculos sólidos, especialmente con los más vulnerables
- compromiso y presencia en el territorio y formación constante para promover procesos de transformación
- testimonio creíble y humilde porque su vida es un reflejo de su misión: inspira y moviliza, canal de unidad, moderación y diálogo
- espiritualidad y alegría en el servicio: vive su vocación desde la trascendencia y la espiritualidad, irradiando alegría y esperanza, y con una actitud de servicio generoso y orante