La USAID, la agencia norteamericana para el desarrollo internacional, fue fundada por el entonces presidente, John Kennedy, en 1961. Desde 2011, ha invertido unos 23 billones de dólares en ayuda; en 2023, solo en Uganda, medio billón. En 2003, ante la destrucción de generaciones enteras que la enfermedad estaba produciendo en África, se puso en marcha el fondo presidencial de emergencia contra el sida (PEPFAR), que ha invertido unos 100 billones de dólares en la lucha contra esta enfermedad contagiosa. Este plan modificó por completo la dinámica de la pandemia en África; puede afirmarse que salvó millones de vidas y previno millones de contagios.
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He visto ambos planes en acción en mis visitas a países del África subsahariana durante los últimos 15 años. En casi cualquier hospital había una sección propia dedicada al sida, con su personal y sus medios, por lo general mucho mejores que los del resto del hospital. Los primeros ordenadores que vi en un hospital africano correspondían a los equipos que recibían fondos de estos programas.
Impacto en Uganda
A primeros de enero de 2025, la Administración norteamericana decidió retirar la mayor parte de los fondos aportados. Por la información que recibo de personas sobre el terreno, la mayoría de personal propio ha visto sus contratos rescindidos y los suministros, sobre todo de medicamentos, flaquean o se interrumpen. El Ministerio de Salud ugandés –país donde he estado más veces– ha emitido órdenes para redirigir parte del presupuesto al sida y la tuberculosis (ambas pandemias van casi siempre juntas), pero ignoro qué repercusión tendrá esa decisión para la gente corriente y la vida diaria de los centros de salud y hospitales.
Desde 1996 contamos con medicamentos de gran eficacia para tratar esta infección, si bien no llegaron a África hasta varios años después; el tratamiento existía, pero los enfermos no podían pagarlo. En aquel momento, el coste de un año de tratamiento podía ser de 10.000 dólares; en la actualidad, es de unos 100 dólares.
Gastos extra
Resulta difícil imaginar qué pueda ocurrir con la pandemia de sida en África sin los fondos con que se ha contado. Ojalá los gobiernos puedan hacer frente a los gastos extra y no se interrumpa todo lo bueno que existía, que era mucho. Volver a la situación pre-2003 es una pesadilla, difícil de comprender si no se ha estado en África. Cuesta imaginar sociedades donde el 20% de la población estaba infectada, con la desaparición de localidades enteras y la generación de tantos huérfanos que nadie sabía qué hacer con ellos. Sin embargo, el riesgo de volver a este escenario existe.
En este momento, los medicamentos para tratar la infección son mucho más baratos, pero es posible que haya sectores de la población que no puedan pagarlos. Del mismo modo, pueden interrumpirse las cadenas de distribución y de diagnóstico, así como las campañas de prevención. Es toda una estructura la que ha permitido controlar una pandemia que amenazaba con destruir un continente.
Si en el futuro dispongo de más información, se la iré contando. Por el momento, recen por los enfermos y quienes les cuidamos, por África y por nuestro país.