José Beltrán, director de Vida Nueva
Director de Vida Nueva

Es el momento de rezar, no de anticiparse


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MIÉRCOLES

El líder de la oposición, en la Casa de la Iglesia. Ha pasado desapercibido. Ni unos ni otros han querido airear el encuentro. No porque haya algo que esconder. Más bien, porque toca tejer desde la discreción. Diplomacia, se llama.



JUEVES

Hay veces que uno toma las decisiones solo con las coordenadas que tiene. O que ha sido capaz de ver. Pueden ser resoluciones erradas, pero no las tacharía de pecado, sobre todo si obró con rectitud a la hora de pronunciarse. No sé si un ministro ordenado pensará de manera diferente. Pero si se tratara de una confesión laica, adelante con la absolución.

SÁBADO

Parte médico vespertino. Resulta inevitable no inquietarse. Una semana después del ingreso, leer que se presenta una insuficiencia respiratoria y que las plaquetas andan bajas, remueve demasiado. Quizá más a quienes lo leen que a aquellos que están en la décima planta del Gemelli. Más tarea para san Faustino. Que no le falte. Ojalá que todo pudiera resolverse con un par de vasitos de ‘Hematosamuntor’.

DOMINGO

Contrate a una violinista de vez en cuando. Y si no puede, que será lo más normal, busque la manera de encontrarse con una. Ya sea en un recital o en los pasillos del metro. O en el ensayo de un coro. Cada vez que Elena inicia una melodía, es capaz de reconducir la desazón de quien la escucha y darle un vuelco de esperanza. Y, por supuesto, de calidad.

El cardenal Gerhard Müller

LUNES

Leo en el ‘Corriere della Sera’ una entrevista al cardenal Müller. Nunca ha ocultado sus diferencias con Francisco. Es más, las ha aireado. Y promocionado. Pero ahora se muestra tajante cuando se le busca para hablar de cónclaves varios: “El Papa está vivo ahora y este es el momento de rezar, no de pensar en quién será su sucesor. Anticiparse, mezclarlo todo, preguntarse si el próximo papa será ‘progresista’ o ‘conservador’ es un contratestimonio de nuestra fe”.

MIÉRCOLES

Alguien ha invitado a ‘álguienes’ a comer a casa. Suena a despedida. No sé si por todo lo alto. Pero esto habla de fin de ciclo. No por voluntad propia. Sino por decepción vaticana. Eso sí, antes de la marcha, quedan algunos nombramientos en la chistera. Y sin tenerle a él precisamente como el mago ejecutor.

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