Redactor de Vida Nueva Digital y de la revista Vida Nueva

¿Ha estado paralizada la Iglesia durante 38 días?


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El alta

“¡Gracias a todos!”. Con estas palabras saludaba y bendecía el papa Francisco a los fieles y curiosos reunidos a las puertas del Policlínico Agostino Gemelli, el amplio complejo hospitalario de la Universidad Católica de Milán que está al norte de la ciudad de Roma y que se ha convertido en el centro hospitalario de referencia para los pontífice. Esta aparición pública, entre el afecto de los presentes que aplaudían el optimismo mostrado por el Papa en su breve comparecencia, ponían fin a 38 días de cierta tensión.



La aparición fue anunciada 24 horas antes y en la tarde del sábado los médicos Sergio Alfieri y Luigi Carbone comparecían ante los medios anunciado el alta hospitalaria y la necesidad de unos dos meses de convalecencia ya en el Vaticano, lo que supone que deja al Papa fuera de las próximas celebraciones jubilares y de las liturgias propias de la Semana Santa –acaso con algún tipo de excepción en la mañana de Pascua, a modo de resurrección papal–.

“La infección grave se ha resuelto, pero la terapia farmacológica debe continuar por vía oral”, informaba Alfieri, que repasó lo ocurrido en estas últimas cinco semanas en las que Francisco sufrió “dos episodios muy críticos en los que ha estado en peligro de vida”. También confirmó que “el Papa no ha estado intubado y siempre ha estado activo y colaborando”, a la vez que desmintió otros rumores como ej hecho de que el pontífice haya tenido coronavirus. En cualquier caso, insistió que “el papa Francisco está mejorando y poco a poco confiamos en que recuperará la actividad habitual”, aunque no será “inmediatamente”.

Sobre la dificultad para recuperar la voz, Cardone explicó que “es difícil decir dar un tiempo exacto, pero sí mejora al ritmo que lo está haciendo, será relativamente breve”. Ante la agenda próxima, el portavoz vaticano Matteo Bruni, aseguró, sin queres concretar mucho, que “según vaya mejorando el Papa, se tomarán las decisiones oportunas. Se modulará la actividad de acuerdo a cómo vaya mejorando”.

Flores Santa Maria La Mayor

La bienvenida

La vuelta al Vaticano ha sido fuertemente festiva. Con parada en la basílica de Santa María la Mayor –que no queda de camino–, Francisco fue aplaudido tanto a la salida en el Gemelli como a la entrada en coche por la muralla leonina en la puerta cercana a la Casa Santa Marta. Antes, en la puerta del hospital, Carmela Mancuso, una mujer de origen calabrés de 78 años, se emocionaba al recibir el agradecimiento personal de Francisco desde el balcón al que le ha llevado flores frecuentemente desde su hospitalización. Las flores de este demongo se las dió el Papa al cardenal Rolandas Makrickas en la basílica mariana.

Los medios vaticanos han publicado un “¡Bienvenido a casa!”, una tribuna del director editorial Andrea Tornielli, en el que este destaca que en estos 38 días “complicados” (para el paciente) “los boletines médicos no ocultaban la gravedad de la situación, las crisis por las que atravesaba, la complejidad del cuadro clínico”; a los que fieles de todo el mundo han respondido con una oración sincera.

Recordando los signos recibidos en estas semanas –el audio del 6 de marzo o la fotografía del día 16–, señala como “recibimos de nuevo su bendición el día de su regreso al Vaticano” y que “desde la habitación del hospital, en las últimas semanas, Francisco nos ha recordado que la vida vale la pena vivirla en cada momento y que en cualquier momento se nos puede pedir. Nos recordó que el sufrimiento y la debilidad pueden convertirse en una oportunidad para el testimonio evangélico, para el anuncio de un Dios que se hace hombre y sufre con nosotros, aceptando ser aniquilado en la cruz”.

Papa Francisco Balcon Gemelli

El gobierno

En este tiempo la maquinaria curial ha estado funcionando, no ha habido sede vacante. Las celebraciones jubilares han seguido adelante, se han nombrado obispos y movido nuncios y parece que no ha sido de espaldas a Francisco. A pesar de las tensiones generadas por los momentos mas críticos de la hospitalización del pontífice, no se han alzado las críticas hacia la maquinaria curial de los últimos años de Juan Pablo II o de los manejos en algunas crisis del secretario de Benedicto XVI.

La hospitalización de Francisco ha traído a la Iglesia, fundamentalmente –aunque no solo– en lo que a su gobierno central se refiere, cierto sentido de provisionalidad de las cosas. Acaso hemos podido comprender mejor lo que supone realmente que la Iglesia sea un “hospital de campaña” –más allá de la descodificación de los partes médicos del Gemelli–.  Francisco ha repetido en varias ocasiones que “la Iglesia se gobierna con la cabeza, no con la rodilla”. Ahora tiene que añadir que tampoco “con los pulmones o con unas cuerdas vocales inflamadas”. Pero, sobre todo, sus colaboradores en la Curia deberán demostrar su fidelidad a la Iglesia y el rechazo de los posibles intereses personales para servir a una misión mayor que no puede pasar por aprovecharse de la fragilidad de un anciano. Este domingo, en el viaje del Papa de vuelta a casa, muchos recuperaban cierta sonrisa de esperanza y optimismo; mientras otros parecían dispuestos a agudizar su paciencia para cuando llegue el momento –lo que es una pena–.