La película
Para algunos públicos, sensibles a los temas eclesiales, la película de estas navidades ha sido ‘Cónclave’ –frente a la ‘María’ promovida por Netflix–. Este fin de semana se convertía además en la más laureada de los premios Bafta. Lo cierto es que la película parece servirse del momento presente para aprovechar las frecuentes rachas de quienes tocan a Sede Vacante de vez en cuando, pero lo cierto es que la novela de Robert Harris, la que se adapta en la pantalla grande es de 2016.
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Más allá de alguna cosa extraña para quien sabe que en la misa –aunque sea ‘pro eligendo pontifice’– hay siempre un altar; las tensiones y ambiciones de los cardenales se mueven poco entre lo divino y más en cierto trasfondo ideológico que ha sido muy manifiesto en las polarizaciones que han sido tan ruidosas durante el pontificado de Francisco. Por eso es imposible no ver la película sin este componente de la actualidad. Dicho esto, sin querer difundir spoilers ni enmendar la crítica de José Luis Celada: “Sed(e) de poder”.
El asalto
Y es que hay quien ya está preparando el próximo cónclave desde los primeros compases del papa Francisco –no digamos ahora que vuelve a tener un ingreso hospitalario–. En este sentido llama la atención alguno de los últimos movimientos alentados fundamentalmente con financiación estadounidense como es el lanzamiento de una web para detectar la ‘heterodoxia’ de cada uno de los cardenales que serían convocados a la Sixtina. Material elaborado por el mismo equipo que ha lanzado una revista para formar la opinión de los cardenales y que así influirá en las búsquedas de internet que puedan hacer los informadores durante el futuro cónclave.
Es interesante ver que los autores de este proyecto se presentan como “un equipo internacional e independiente de periodistas e investigadores católicos que nos hemos unido para ayudar a los miembros del Colegio Cardenalicio dotándoles de perfiles en profundidad de los cardenales que serían papas”. Algo que hacen con el apoyo financiero del ‘Sophia Institute Press’ y manteniendo el espíritu de la revista francesa ‘Cardinalis Magazine’ que ha ido ofreciendo cada mes los datos de un cardenal destacado analizando su perfil doctrinal desde los parámetros clásicos, es decir, conservadores. Y es que al frente se encuentra el periodista Edward Pentin –asociado a medios del universo de EWTN como el National Catholic Register– y la vaticanista estadounidense Diane Montagna como directora ejecutiva del proyecto –que últimamente ha estado vinculada también al NCR, a LifeSite News o ha publicado un libro entrevista con el obispo kazajo Athanasius Schneider–.
La wikipedia
Y es que de esta manera los datos de la web y la revista consolida un proyecto que ya señalaba en su libro el vaticanista Nicolas Senèze, elaborado cuando era corresponsal del diario católico francés ‘La Croix’. En su imprescindible análisis ‘Cómo EE.UU. quiere cambiar de papa’ (San Pablo, 2020) –ya citado antes en este blog y relacionado incluso con la primera presidencia de Trump, la que puede ser condirada ¿moderada?–, ya habla de este tipo de influencia. Recoge, por ejemplo, en el capítulo “amenazas sobre el cónclave” la existencia de un ‘Red Hat Report’ coordinado por el exdirector de investigación del Centro para el Catolicismo Evangélico, Philip Nielsen. En un mail a posibles donantes explica que uno de sus objetivos es precisamente introducir modificaciones en las páginas de Wikipedia de los cardenales. Cita Senèze dicho correo: “Es bien sabido que, en el último cónclave, muchos secretarios de los cardenales utilizaron estas páginas para ayudar a los cardenales a conocerse mejor mutuamente” y señala como ejemplo la del cardenal Parolin de quien escribe que “la página de Wikipedia del muy corrupto secretario de Estado del Vaticano es actualmente muy indulgente, sin enlaces hacia ningún escándalo, a pesar de que ha sido repetidamente asociado con escándalos bancarios y ha sido citado en la carta de Viganò”. Por ello, reivindica Nielsen: “Podemos cambiar eso”.
Han sido variaos los frentes de acción y las campañas orquestadas desde Estados Unidos por lobbies financieros, medios de comunicación y ciertos cardenales pretende derrocar al Papa por sus críticas al capitalismo neoliberal, su condena de la pena de muerte o su respeto a los homosexuales. Este fenómeno lo presentan observadores de todo tipo. Por ejemplo, el cardenal (del Opus Dei) Julián Herranz escribe en un momento de sus memorias sobre su trabajo con los “dos Papas”: “El arco cultural donde antes se manifestó y creció esta actitud de rechazo del pontificado de Bergoglio no fue Italia o Europa sino algunos sectores político-económicos y religiosos de Estados Unidos fuertemente ideologizados. Un curioso frente que quizás –desde el punto de vista histórico– respondía en gran parte a una aparente línea de creciente contaminación política del mundo católico y de parte del episcopado. Esto me sorprendió, no terminaba de explicármelo y me dolió por tantos motivos de afecto a personas e instituciones culturales y religiosas de esa gran nación”.