José Beltrán, director de Vida Nueva
Director de Vida Nueva

“¡Montoya, por favor!”, no huyas sin confirmarte


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JUEVES

Enigmática renuncia del obispo argentino de San Rafael. Solo dos años después de asumir el pastoreo. Y con unos cuantos años por delante para jubilarse. “Créanme, esta decisión me causa un profundo dolor”. Perplejidad en la diócesis que vio nacer al Verbo Encarnado, aunque puede que no tenga nada que ver lo uno con lo otro.



VIERNES

Jornadas de Administración de la CONFER. Miguel García-Baró toma la palabra: “En Camerún se censan los elefantes que habitan en la región donde viven los pigmeos baka, porque se recibe dinero de la ONU para tal fin, pero no se censa a los niños porque obligaría, entre otras cosas, a construir escuelas”. Nada que añadir.

DOMINGO

“Bienaventurados”. Cosas de Antonio, que nos hace trocear la palabra, para hacernos conscientes de que la llamada a hacer el ‘bien’ siempre exige lanzarse a una “aventura”. Y, sobre todo, que no somos lobos solitarios, sino al menos ‘dos’. Como aquellos de Emaús o los otros que saben que “donde dos o más os reunáis…”.

LUNES

Trasciende la sentencia de Quisito, el cura guineano ordenado en Huelva que fue expulsado por una condena en firme por abusos. El sacerdote abusó de una menor de nueve años que era nieta de su novia. Sí, novia de Quisito. Me abstengo de reproducir el relato de las agresiones. Pero hay más. En un principio, al carecer de antecedentes penales, comprometerse a indemnizar a la víctima y acogerse a la pena de cárcel, podría evitar la extradición. Sin embargo, algo más pasó, que acabó en su país de origen. Algo, o mucho, falla en el acompañamiento de los presbíteros para que nadie, tal y como subrayaba el obispado en su comunicado, supiera nada de lo sucedido en estos años hasta que no se dio a conocer el dictamen judicial. Algo, o mucho, falla. Y no solo en Huelva.

Montoya_por Favor

MARTES

“¡Montoya, por favor!”, grita Sandra Barneda mientras corre detrás del novio despechado sin lograr alcanzarle. Huye con más rapidez que un recién confirmado de su parroquia. Se buscó adelantar la edad para recibir el sacramento, quizá para evitar la espantada justo después de la primera comunión. Pero la huida se mantiene. Y el lamento de quien se queda solo en el templo. Como Anita: “Me he puesto el rímel waterproof y no estoy para llorar hoy”.

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